El distanciamiento

¡Escucha este episodio haciendo clic en el botón de PLAY   en el recuadro!

 

Estamos viviendo unas circunstancias sin precedentes. Estamos rodeados de noticias que nos tienen de espectadores de teorías, de reportes de contagios, de prolongar el tiempo que estaremos en casa, de gente enferma, de fallecidos. Pero entre todo, también enseñanzas… y es importante que encontremos nuevas fuentes de esperanza y paciencia para vivir un día a la vez del sinnúmero de días inciertos que tendremos en cuarentena.

En este episodio Plastilina Talk llega para acompañarte en el rinconcito en el que te encuentres… solo o acompañado, en medio de tu palacio o de 4 paredes.

En las noticias te lo dicen y nosotras con PLASTILINA te lo repetimos: es necesario advertirte que la apuesta para que como sociedad sobrevivamos el COVID es que te quedes en casa… pero este no será el tema central de nuestro episodio… Hoy hablaremos de las oportunidades alrededor de este difícil momento y de algunas alternativas para sobrellevar estos días de aislamiento.

La iniciativa de hacer este episodio surgió de experiencias que ayudan a entender mejor el distanciamiento social – o distanciamiento físico como mejor debería llamarse – desde enfoques tan diferentes como impactantes. Nos encontramos casos de una persona privada de la libertad, una que ha ido en una misión espacial y otro caso de una persona que es religiosa de claustro. Cada enfoque aporta desde su perspectiva lecciones muy relevantes que permiten digerir esta realidad que nunca nos imaginamos tener que vivir. Entonces decidimos recoger partes de sus enseñanzas que encontramos realmente enriquecedoras.

Hoy, este distanciamiento lo estamos viviendo en casa. En nuestro núcleo familiar más cercano. Muchas parejas y familias están ahora confinadas bajo el mismo espacio, aprovechando el poder estar más tiempo juntos. pero probablemente habrá otras parejas viviendo conflictos internos y posiblemente están viviendo un verdadero martirio. Otras posiblemente estén viviendo este episodio en soledad.

En plastilina talk compartiremos algunas ideas que no están pensadas para arreglar problemas que ya venían de tiempo atrás… sino para plantear alternativas de cómo actuar en tiempos de coronavirus. Este momento se trata de ser conscientes, de ser solidarios, de cooperar y hacer esfuerzos adicionales para que una situación tan compleja sea más llevadera.

Empecemos por lo básico y con plastilina…El espacio de distanciamiento, no puede significar un impedimento para mantener hábitos saludables. Descarga un app, sigue entrenadores en Facebook o en Instagram, clases en vivo todos los días en un mismo horario para que organices tus actividades rutinarias.

Para la salud mental y la salud emocional, hay muchos psicólogos online ofreciendo sus servicios pagos o gratuitos. Recuerda que la vida se trata de estar mañana mejor que hoy y es necesario que sigas experimentando el logro. Escoge un aspecto en el que quieras mejorar algo: volverte experto en una receta, adelgazar 2 kilos, terminar un par de libros, cursos en línea, redecorar tu espacio, depurar fotos en tu celular o los mil archivos de tu computador, salir de cosas que ya no nos sirven en casa. Come bien, duerme bien, no duermas demasiado ni comas demasiado.

Refuerza tus lazos con tus amigos y familiares. No esperes a que te llamen, planea tú la llamada y dispón de un día y horario para esto también.

Si estás trabajando desde casa, recuerda la pausa activa, cuida tu espalda y tu circulación y también permanece atento de la salud de las personas en tu entorno. Esto hace que los otros se den cuenta que son importantes para ti y si ellos están bien buscaran que tú también estés bien.

Estudios demuestran que desarrollar las rutinas de mañana como entrenar, bañarse y desayunar detona un alto componente de felicidad en la mente de las personas. Mirarnos al espejo en la mañana y percibirnos con una apariencia fresca y saludable, nos dispone a realizar las cosas con mejor actitud. Mansión o choza estamos viviendo en un espacio que está limitando nuestras costumbres de movilidad. Algunos solos, pero muchos con 3, 4 y 5 personas las 24/7.

Tener una COMUNICACIÓN clara es tu herramienta más importante para una buena convivencia. Mucha gente cree que se comunica, pero no saben cómo hacerlo de manera efectiva y clara. He aquí entonces con plastilina, unos tips para tener en cuenta y comunicarte asertivamente.

Empecemos por NO SUPONER, o ASUMIR: Haz un acuerdo con quienes convives o con las personas que te comunicas a distancia, en que busquemos ser generosos al escuchar.

Escuchar es un buen regalo. Estos momentos de cohabitación son propicios para el conflicto. Cuando alguien te habla, tómate tu tiempo para procesar el mensaje. Si te sirve, repite o parafrasea lo que entendiste para confirmar que estas entendiendo lo que te están diciendo.

Toma el propósito de asumir siempre la buena intención de quien te habla. Y siempre intenta asegurar que lees correctamente la necesidad de quien se dirige a ti.

Si eres tú comunicándote, exprésate con palabras sencillas para que tu lenguaje no sea confuso. En momentos de tensión elige hablar de manera objetiva con hechos, en lugar de hablar desde el frente emocional. Pero nunca dejes de ser afectuoso, o afectuosa, con tus compañeros de cuarentena.

Tu mente ya está bastante saturada y confundida por lo que dicen en las noticias, y el aislamiento que estas viviendo, así que complejizar la situación en casa no te va a ayudar para nada a tener una buena comunicación.

Sabemos que tenemos intereses y necesidades conjuntas e individuales, en casa cada uno hace lo que quiera, lo que le da la gana, come como le gusta pero en familia, los hijos no siempre tienen apropiadas rutinas de aseo y orden de la casa; y los papás y mamas deben encargarse de sus trabajos y sus propias rutinas. Es buen momento para promover entre todos valores y adoptar prácticas enriquecedoras.

Así que Paciencia porque ni tus hijos tendrán el rigor militar para mantener todo en su lugar de un día para otro, ni tu vas a poder despegarte de tu trabajo para acompañar a tus hijos todo el día. Solidaridad, porque es inevitable que en un espacio siempre haya un momento para ayudar al otro. Disciplina, porque finalmente las cosas tienen que hacerse. Tolerancia, porque todos deben aportar un poco de su zona de confort para no reñir con el espacio de los demás. Este cambio se logra hablando. Sin desesperarse. No conviertas tu casa en un régimen impositivo. Tus costumbres familiares no cambiarán instantáneamente. Recuerda que tu propósito NO es lograr que tus hijos te hagan caso. Tu propósito es educarlos. Usar el lenguaje claro y directo, y tener presente que esto NO significa dejar de ser afectuoso.

Poca gente tiene la habilidad de ponerse en los zapatos del otro y muy pocos saben comunicar lo que necesitan, lo que quieren o lo que les hace felices. En vez de disparar la artillería de ataque y esperar a que los demás solucionen las cosas por ti. Conecta directamente con el sentido común y crea un vínculo emocional positivo.

Centrarse en un reclamo por algo que te afecta no es una forma de pedir o motivar a alguien a que haga algo. Si necesitas que alguien haga algo, Pídelo directamente. No te desgastes en las preguntas retóricas de ¿por qué no lavaste la ropa? o ¿Quién dejó los zapatos en la sala? Esto crea más tensión y no conduce a que la ropa se lave o que los zapatos se recojan. No necesitas sentarte reclamar o quejarte por algo que quedó fuera de lugar. De nuevo… es más importante una instrucción que un reclamo.

Muchos papás y parejas viven con el paradigma del disgusto. Ese que sugiere que cuando algo no sale como quieres, tienes que mostrarte autoritario y molesto. Esto es un modelo que ha pasado de generación en generación. Cuando algo sale diferente a lo planeado, lo que tienes que hacer es corregirlo. Mostrarte de mal genio no suma, pero si te consume en el esfuerzo y es completamente inútil.   Ser concreto al hablar te ahorra tiempo, discusiones, malentendidos. Ser ambiguo en cambio, difuso, o indirecto solo conseguirá traerte problemas

Si estás solo en casa pasando esta cuarentena, busca estar en contacto con otras personas, haz video llamadas…. Busca grupos de interés online, se parte activa de la red social que es la manera más rápida para conectarte, aprovecha para hablar con amigos con quienes hace mucho no compartes, hazte a una rutina de actividades diarias.  Y para quienes les gusta estar solos… no te ocupes únicamente en disfrutar de tu espacio solo… date a la tarea de hacer que otros también estén bien.

Así es que la sociedad funciona… si uno mismo no se preocupa por el otro, esa cadena de ayuda que debe existir no empieza nunca. No es solo la conciencia de lo que yo necesito y es bueno para mí sino que también hay otras personas que pueden estar en un momento de dificultad emocional. Entonces hay que hacerse el propósito de llamar y acompañar a alguien más en algún momento del día. Y este es momento de preguntarse, con quien vamos a empezar hoy.

Paradógicamente, puedes aprovechar la cuarentena para socializar. Llama a saludar a esas personas con las que casi no hablas… es ahora el mejor momento de hablar con esos clientes, esas personas que tenías pendiente o que nunca tenías tiempo de llamar.. empieza por demostrar un interés genuino en preguntar cómo están y como se sienten….

Cuida a tu pareja, cuida a tu familia y cuídate a ti mismo. Es hora de establecer rutinas funcionales que permitan que la cohabitación sea sostenible. Es momento de reconocer que debe haber mínimos respecto a lo que se puede y no se puede hacer en la rutina diaria del hogar. Reparte las tareas entre los mayores y aprovecha para que los niños aprendan su parte. Tomate primero un tiempo para enseñarles cómo se hacen las cosas. (Que te miren lavar el baño para que entiendan como se hace después) y Busca que imiten tu actuar. Busca que para ellos sea normal apersonarse de los quehaceres de la casa. Logra que las responsabilidades del hogar sean una rutina natural de cada miembro de la casa- no los lleves a que las tareas de la casa se vean como la actividad que todos quieren evitar o que se vean como un castigo. Hacer las tareas de la casa es algo en lo que todos debemos participar y deben fluir tan naturalmente como fluye levantarse, alimentarse o dormirse.

Aprovecha para hacer lo que nunca has hecho. Si antes no hacías ejercicio, hazlo ahora e invita a que los demás lo hagan. Si antes no cocinabas, haz de la cocina un momento especial y busca que todos aprendan a disfrutarlo. Si antes no leías, lee y encárgate de ser ejemplo de buenos hábitos para quienes están contigo.

Para finalizar, seamos solidarios. Hoy hay médicos trabajando 24 horas y exponiendo sus propias vidas en medio de la emergencia. Hay enfermeras, policías, vigilantes, porteros, domiciliarios, personas en tiendas,  que aún con el rigor de la dificultad, siguen atendiendo sus responsabilidades para que tú y yo hoy podamos, aunque a kilómetros de distancia, estar grabando y escuchando este episodio.

También hay gente que desde sus casas, están pasando por dificultades enormes. Hay millones de personas que vivían del día a día y hoy no tienen para comer, personas que hoy ya no tienen un trabajo, o sus empleadores van a tener dificultad para pagar sus salarios. Desde Plastilina Talk, queremos proponerte que cada familia, adopte al menos una familia que esté en necesidad. Si no tienes alguien cercano en estas condiciones, hay muchos programas de ayuda en el que puedes aportar. Busca el que más confianza o que mejor te identifique y no dudes en apoyar. Llego ese momento de ser solidarios.

Y también, ten presente que el apoyo no es solo económico. Hay personas que están pasando por dificultades emocionales y serian felices con solo tu llamada. Es importante que la gente sepa que hay quien está pendiente. No dejes de hacer esta tarea.

Y apóyate a ti mismo. Sigue despertándote temprano. Haz tu plan de vuelo: persigue tu propósito. Aprende algo nuevo. Ten presente que eres tu quien decides encontrar en los espacios de aislamiento un espacio de sufrimiento y dificultad o un espacio de evolución y autoaprendizaje. Inventa tu propio reto de cuarentena: Cuantos kilos quieres perder? Cuantos libros quieres leer? Cual instrumento vas a aprender?

Y ahora comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter